Tópicos de la cátedra “Modernidad y Comunicación” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

El pequeño artículo de blog que estás leyendo, mi estimado lector, ha llegado a ti gracias a una serie de nuevas herramientas tecnológicas, entre las cuales contamos el mismo blog como nuevo canal de comunicación (que al día de hoy, 10 de julio de 2010, este blog llamado “El Arroyo” cuenta con más de 70.000 visitantes virtuales y linkeada en otros sitios como este). ¿De qué otro modo, a costo tan bajo, de una inmediatez sorprendente, con grandes posibilidad de difusión e interacción, podría haber logrado tal grado de divulgación?
Virtualidad
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Cuando nos situamos a discutir acerca de la comunicación como hecho fundamental en el desarrollo de las sociedades de la modernidad y del pensamiento crítico moderno, no podemos ni debemos dejar de lado que, dados ciertos contextos y condicionantes, lo fundamental es el diálogo y la construcción de la interacción.
Comunicación Global

¿Pero qué pasa con estos términos aplicadas a la coyuntura actual, caracterizada por el “pos modernismo”, época compleja, dinámica, vacía, que experimenta una importancia exagerada del símbolo y de la forma, más que del contenido?
La virtualidad que nos permiten las nuevas herramientas genera la posibilidad de gran
difusión de ideas, propuestas simbólicas, corrientes artísticas y un sin fin de elementos, pero a la vez de una enorme desechabilidad de los mismos. Antiguamente, se podía sentir el calor del papel que emanaba aquél libro querido, se ennegrecían los dedos con la tinta del periódico matutino o vespertino, la radio y la televisión intentaban capturar audiencias con más creatividad que recursos económicos. En tanto hoy, el internet y los canales de comunicación masiva que permite (mail, chat, fotolog, facebook, twitter, diarios y televisión virtual, música con capacidad de reproducción infinita, etc.) coloca en entredicho la capacidad de diálogo, pues se ve sobrepasada por la voluminosidad y ultra rapidez que asoman como el centro de atención: no existe capacidad de diálogo entendido como el disfrute del entendimiento, lo que sí nos permitía la modernidad. Incluso, los intelectuales críticos a la situación actual y situados desde un área de observación más que de acción, escriben más para sí que para la comunidad, centro del tema comunicacional y político, a la vez.
No es de sorprenderse entonces que el juicio en torno a las características de la comunicación actual estén relacionadas con las implicancias que tienen para las relaciones sociales e interpersonales, ya sea posibilitándolas, pero a la vez, vaciándolas de contenido.

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