julio 2010


Por David Maximiliano Bascur Astroza.
Tópicos de la cátedra de “Modernidad y Sociedad” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

Las ideas que a continuación expondré, no intentan ser más que un particular (muy particular) acercamiento a lo que considero como “Modernidad” en tanto concepto, más que época. Si bien entiendo que la modernidad suele considerarse como un periodo histórico, aquí intentaré desentrañar algunas líneas, muy básicas por lo demás, de lo que comprendo como modernidad en tanto miradas latinoamericanas como europeas.

Para comenzar, remito a unas palabras de José Martí, y que reflejan, según mi visión, una parte importante de las ideas y concepciones fundamentales de la modernidad y de la sociedad de principios del siglo pasado en tanto proyecto social y político:
José Martí
Las redenciones han venido siendo teóricas y formales: es necesario que sean efectivas y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política subsiste mientras no se asegura la libertad espiritual. El primer trabajo del hombre es reconquistarse”.

Estas letras que emanan no sólo belleza en su composición, sino toda una síntesis de los principios sobre los cuales se debería levantar la nueva comunidad (pensando en que en aquella época se proyectaban cambios radicales en las ideas y formas políticas y culturales), son el resultado de una reflexión profunda que encuentra y entrecruza tres pensamientos:

1.- Libertad. He aquí la Libertad como espíritu e idea central de una época y que entronca con los principales argumentos que constituyen la “Idea de lo Moderno”.

2.- Espíritu. No en tanto metafísica pura, sino como elemento de la comunidad que intenta plasmar en sí y por sí, un proyecto congruente con el valor libertario de un período.

3.- Hombre. Punto central y motivo inicial de las discuciones y evocaciones políticas, filosóficas y sociales.

Bajo esta premisa que nos es entregada por José Martí, procedo, por segunda vez, a remitir a ciertas obras seleccionadas (de las cuales extraeremos determinados puntos que nos parecen más que pertinentes, por no decir, sustanciales) de los desarrollos de los pensamientos de cuatro autores, fuera de Martí, me refiero a: Hobbes, Rosseau, Locke y Bolívar.

Una de los pilares centrales de la obra de J. J. Rosseau es la relación entre la naturaleza y la sociedad, o mejor dicho, de la transición del “Estado natural al Estado civil” como los llama él. Generalmente se le ha designado como aquel defensor de la idea del hombre ingenuo, inocente, gentil por naturaleza, que ha sido degradado por la concupiscencia social. Ahora bien, dentro de lo que el denomina “Estado civil”, existe un hecho que va a determinar el imaginario del autor, el cual es el “Contrato Social” que define como

una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos no obedezca sino así mismo y permanezca tan libre como antes”.

En estas frases, nos deja entrever el problema fundamental de la libertad individual frente a la libertad de la comunidad con el objeto de cristalizar la seguridad como un hecho consustancial al “contrato”. Desde este punto de vista, la transición de un “Estado” a otro, implicaría una evolución desde el instinto a la moralidad con el fin de que la libertad de cada persona se asegurase mediante la unidad de todos. Es así que se podría decir que, en el “Estado” de instinto, el ser humano podría encontrarse en un estado de esclavitud en la medida que sólo fuese presa de sus apetitos, mas con la libertad de tipo civil, la humanidad evoluciona hacia la moralidad, donde la libertad se encontraría en directa relación a la observancia y obediencia de las leyes.

Si bien en ambos autores existe una plena conciencia en torno a las ideas de libertad y hombre, vistos desde el análisis de estas frases, se alejan uno del otro, en la medida que uno entiende la libertad desde lo espiritual, en tanto el otro, desde la estructura social que conforman las leyes exteriores y no las del espíritu.

A lo anterior, podemos agregar un tercer autor, en este caso a Simón Bolívar. En su “Carta de Jamaica”, Bolívar nos entrega una de las partes más ricas y complejas de su comprensión de la realidad latinoamericana (o Americana como le gustaba llamarle a él), emanadas de sus conocimientos directos o de informes que le han llegado.

Su crítica al sistema español, va acompasada de otra hacia lo que serían los nuevos regimenes para nuestros países, de allí que sustenta una posición propia que le valdrán ciertas críticas: el problema de la libertad de los pueblos que están naciendo al mundo y sus conflictos, sólo existe una alternativa, un régimen “mixto”, el cual impidiera a las jóvenes repúblicas convertirse en caudillismos, sociedades libertinas o países autoritarios. Es así que postula al menos unos cuantos temas de interés para todos los pueblos: las disyuntivas de la comunidad, la soberanía, la falta de práctica de los pueblos americanos en el autogobierno, y el más importante, la unión.

Frente a la serie en aseveraciones realizadas en torno a los países de América, podemos apreciar que la gran duda que acerca posiciones de Bolívar a sectores más conservadores es acaso la libertad de organización política, tan duramente conquistada a sangre y fuero, no significaría una banca rota para nuestras sociedades, en la medida que el desorden pudiese instalarse en las noveles repúblicas. Por estas razones se preocupa de establecer ciertas apreciaciones al gobierno y su relación con el pueblo, agregando esta vez, que sólo la unión puede permitir asegurar la libertad y acrecentar y desarrollar un proceso de regeneración que cristalizará en un sistema político propio y adecuado a nuestra realidad.

Un tercer escritor y filósofo en el que nos hemos adentrado para intentar una comprensión del modelo de pensamiento y racionalización moderna es J. Locke. Este, quien surge como una de las estrellas y foco del las concepciones más europeas y avanzadas de su época en cuanto a ideas políticas se refiere, en su texto trabaja algunos alcances, por ser: parte su discurso con el tema de la libertad dentro de la ley, para proseguir con otros como la igualdad natural, la libertad versus la licencia, el castigo al infractor de la ley de modo razonado y razonable, la búsqueda y exigencia de la reparación, el modo ejemplificador, la fe y la confianza, para terminar relacionando estos temas en la discusión sobre la “Estado de naturaleza versus el Estado de guerra”.

En la larga lista de refecciones, Locke nos entrega subyacentes a ellos, una idea en torno a la organización de la sociedad, la justicia y el orden para el aseguramiento de la libertad civil, dado que existe una alta probabilidad de que, por su naturaleza, el ser humano cometa errores, por los cuales podría perder su libertad e incluso la vida, siendo justificados ambos casos. El problema de la liberta en Locke se inserta directamente en los referente a la justcia y la aplicación de las leyes con el fin de resguardar la libertad de todos y la protección de nuestras propias vidas. De alli entonces, que podemos afirmar que esta es otra visión, que camina paralela a las anteriores.

Y por último Hobbes, quien desde su singular escritura, donde podemos observar un minucioso análisis de la naturaleza del ser humano y sus motivaciones, nos entrega una visión general de los problemas a los cuales nos podríamos enfrentar como individuos y, por extensión y dado nuestra unión en sociedad, como organización social. La libertad esta vista como una expresión de nuestra motivación.
Hobbes
Finalmente, deseo afirmar que tras haber leído una pequeña parte de sus textos, el tema e idea de la libertad, en sus diferentes expresiones se encuentra en cada uno de los filósofos y críticos mencionados, constituyendo una de las grandes motivaciones de nuestra sociedad occidental y moderna.

Por
David Maximiliano Bascur Astroza
Tópicos de la cátedra “Modernidad y Ciencias Sociales” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

Durante las últimas semanas me he vuelto hacia la poesía social. Me he sorprendido de lo muy poco conocemos a cerca de nuestra poesía y de la vida y pensamientos de nuestros poetas. Es singular este tipo de literatura, donde se mezclan los clamores líricos de la belleza, del amor, de la oscuridad y pesadumbre, con la efervescencia del progreso, de la esperanza de un nuevo mundo organizado bajo nuevos principios

La verdad, es que me encuentro realizando una investigación sobre un poeta chileno (Domingo Gómez ) de principios del siglo XX, que desarrolla su obra literaria en una época marcada por el entrecruzamiento del “modernismo” y el “vanguardismo”. Sus palabras con respecto al progreso, la civilización, la modernidad, la humanidad, están influidas notoriamente por sus ideas revolucionarias; así también, sus cantos líricos, de piedad, versos cristianos están relacionados con el más profundo espíritu de amor paralelo a ciertas imágenes míticas. En este poeta se mezclan de manera sin igual dos vertientes poéticas opuestas: en la primera, caso en particular, es notorio la unión entre los principios que marcan y caracterizan la naturaleza y la inspiración cristiana. En la segunda, la idea de una humanidad doliente que construye bajo los preceptos de las ideas libertarias, una sociedad justa y fraterna.

Puede ser que se me diga que tanto Adorno como Horkheimer no tratan de forma directa el tema de la poesía, mas si nos detenemos en sus ideas centrales donde exponen que
Prometeo

“El programa del iluminismo consistía en liberar al mundo de la magia. Se proponía, mediante la ciencia, disolver los mitos y confutar la imaginación”

es importantísimo comprender los alcances que tiene dicha afirmación, tendiendo en cuenta que la poesía es magia y mito, saber y expresión de la sociedad.

Cuando se adentran en descubrir los objetivos que tenía el iluminismo en torno al pensamiento, su relación con la sociedad burguesa y la producción económica, etc. tienden a dejar un tanto de lado las expresiones artísticas, expresiones esencialmente humanas, que más que constituir una “superestructura”, son inherentes al ser humano. No por nada, en esta relación, ciencia y arte se encuentran convergiendo.

Desde este acercamiento, podemos decir que el mundo construido por la modernidad bajo el alero de las ciencias y el positivismo, tenía como defecto que olvidaba o negaba una fuente trascendente:
Ícaro
“El mito perece en el iluminismo y la naturaleza en la pura objetividad”

Así mismo, nos es preciso señalar que tanto el “mito” como la “naturaleza” a la cual el iluminismo les da la espalda, arrojándolos al despeñadero, son partes fundamentales de la sociedad occidental, incluso en el día de hoy. Esta necesidad del progreso, llevaría a un absurdo radical

“la autodestrucción del iluminismo”.

Tendiendo en cuenta la fecha en que escriben este texto, como las circunstancias en que realizan dichas reflexiones, no nos parece nada extraño sus conclusiones. Ahora bien, el papel que juegan estas circunstancias, tanto políticas y ético-morales, afectaron la comprensión de lo que se entendía por modernidad e “iluminismo”. Algo parecido ocurrió en la filosofía con los escritos de Albert Camus y otros muchos escritores.

Ahora bien, esta frase tan determinante que
Industrialismo

“La condena natural de los hombres es hoy inseparable del progreso social”

contiene una carga tan negativa, sólo se entiende bajo las ideas que hemos rescatado hasta aquí. Me refiero fundamentalmente a que es durante la época moderna cuando la idea de dominio del mundo se expresa con tanto furor, que llevará a los más absurdos extremos. El progreso social visto de esta forma, nos condujo a un camino cerrado donde, por falta de eso que la magia y los mitos nos entregaban de forma clara y a raudales, se impuso una forma de ver y sentir el mundo, de querer dominarlo, sin conocerlo siquiera. Es este conocimiento primario el que nos puede hacer salir de la encrucijada en que nos ha puesto la modernidad bajo el poder de la ciencia totalitaria y su modo dominador del mundo.

Este modo de conocer sería, tal vez, recurrir un poco a la poesía.

Tópicos de la cátedra “Modernidad y Comunicación” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

El pequeño artículo de blog que estás leyendo, mi estimado lector, ha llegado a ti gracias a una serie de nuevas herramientas tecnológicas, entre las cuales contamos el mismo blog como nuevo canal de comunicación (que al día de hoy, 10 de julio de 2010, este blog llamado “El Arroyo” cuenta con más de 70.000 visitantes virtuales y linkeada en otros sitios como este). ¿De qué otro modo, a costo tan bajo, de una inmediatez sorprendente, con grandes posibilidad de difusión e interacción, podría haber logrado tal grado de divulgación?
Virtualidad
***
Cuando nos situamos a discutir acerca de la comunicación como hecho fundamental en el desarrollo de las sociedades de la modernidad y del pensamiento crítico moderno, no podemos ni debemos dejar de lado que, dados ciertos contextos y condicionantes, lo fundamental es el diálogo y la construcción de la interacción.
Comunicación Global

¿Pero qué pasa con estos términos aplicadas a la coyuntura actual, caracterizada por el “pos modernismo”, época compleja, dinámica, vacía, que experimenta una importancia exagerada del símbolo y de la forma, más que del contenido?
La virtualidad que nos permiten las nuevas herramientas genera la posibilidad de gran
difusión de ideas, propuestas simbólicas, corrientes artísticas y un sin fin de elementos, pero a la vez de una enorme desechabilidad de los mismos. Antiguamente, se podía sentir el calor del papel que emanaba aquél libro querido, se ennegrecían los dedos con la tinta del periódico matutino o vespertino, la radio y la televisión intentaban capturar audiencias con más creatividad que recursos económicos. En tanto hoy, el internet y los canales de comunicación masiva que permite (mail, chat, fotolog, facebook, twitter, diarios y televisión virtual, música con capacidad de reproducción infinita, etc.) coloca en entredicho la capacidad de diálogo, pues se ve sobrepasada por la voluminosidad y ultra rapidez que asoman como el centro de atención: no existe capacidad de diálogo entendido como el disfrute del entendimiento, lo que sí nos permitía la modernidad. Incluso, los intelectuales críticos a la situación actual y situados desde un área de observación más que de acción, escriben más para sí que para la comunidad, centro del tema comunicacional y político, a la vez.
No es de sorprenderse entonces que el juicio en torno a las características de la comunicación actual estén relacionadas con las implicancias que tienen para las relaciones sociales e interpersonales, ya sea posibilitándolas, pero a la vez, vaciándolas de contenido.