“No, he tenido miedo hasta la temeridad pero no he podido retroceder. Si no hubiese sido por mis compañeros, por la pobre gente con la que ya me había comprometido, seguramente hubiera abandonado. Uno no se atreve cuando está solo y aislado, pero si puede hacerlo si se ha hundido tanto en la realidad de los otros que no puede volver atrás.

Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación. Así lo han mostrado tanto hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse. Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.”

Este texto está dedicado a las compañeras y compañeros profesores que me han dado la fuerza para levantar la voz en contra de quienes nos oprimen… A quienes me han dado una gran lección de ética, lucha y dignidad.

Un gran abrazo a las profesoras y profesores del Complejo Educacional La Reina que se han movilizado.

Salud y Libertad!

David Maximiliano Bascur Astroza,
Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica.