J. D. Gómez Rojas
José Domingo Gómez Rojas o Domingo Gómez Rojas, estudiante-profesor y poeta anarquista, ha sido una de las tantas figuras silenciadas por la “Historia Oficial”. Su vida estuvo marcada por la pobreza y el compromiso con la Humanidad. Mientras las federaciones estudiantiles y obreras en las cuales participó (entre ellas la I. W. W. de la cual fue su Secretario de Actas) lo recibieron como hijo y lo entregaron como mártir, lo sectores reaccionarios lo criticaron o ningunearon, como bien se puede apreciar en el juicio de un crítico literario que él mismo transcribe más adelante.

Por estas razones, Chumingo, como le llamaron sus amigos y compañeros, en su corta pero significativa obra, realiza potentes alegatos a favor de los desposeídos y los hambrientos de justicia, realzando la figura de los pobres y vagabundos de espíritu. Por estas razones, se transforma en una de las figuras más importantes de la literatura y poesía de principios del siglo XX. Es así que revive nuevamente en sus palabras, haciéndonos oír el llamado de la libertad y la justicia social, retumbando sus gritos en las paredes y barrotes que lo aprisionaron y que le arrebataron su vida en aquél invierno del año `20… escuchemos sus propias palabras:

“Rasgos biográficos: Nací el 4 de agosto de 1896. A los 16 años publiqué mi primer libro de versos “Rebeldías Líricas” (abril de 1913). A principios de diciembre de 1913 fui a la Argentina donde permanecí hasta principios de 1914. El 23 de abril de 1914 (17 años) leí en el Ateneo de Santiago un “Poema Hereje”. En junio de 1913 había estado inscrito con el poema “Yo” que no leí. Agosto y parte de septiembre de 1913 lo pasé en Valparaíso. El 11 de noviembre de 1914 terminé mi primera obra teatral “Renunciación”, que pertenece a un tríptico titulado “Reino Interior” (tragedia en un acto) 2 de diciembre de 1914.

Juicios Críticos: tenemos un poeta muy joven y muy anárquico: es Gómez Rojas. Sus “Rebeldías Líricas”, tienen sobriedad de tono, arrogancia, mucha arrogancia; pero están dañadas por un socialismo tribunicio. Le hubiéramos aplaudido más si hubiera cantado sus propios sentimientos. Juan M. Rojas Segovia. 1913.- “Diario Ilustrado” (Página Literaria”.

Hasta el 4 de agosto de 1914 había vivido el tiempo de 56.764.800.000 segundos.”