Por David Maximiliano Bascur Astroza.
Tópicos de la cátedra de “Modernidad y Sociedad” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

Las ideas que a continuación expondré, no intentan ser más que un particular (muy particular) acercamiento a lo que considero como “Modernidad” en tanto concepto, más que época. Si bien entiendo que la modernidad suele considerarse como un periodo histórico, aquí intentaré desentrañar algunas líneas, muy básicas por lo demás, de lo que comprendo como modernidad en tanto miradas latinoamericanas como europeas.

Para comenzar, remito a unas palabras de José Martí, y que reflejan, según mi visión, una parte importante de las ideas y concepciones fundamentales de la modernidad y de la sociedad de principios del siglo pasado en tanto proyecto social y político:
José Martí
Las redenciones han venido siendo teóricas y formales: es necesario que sean efectivas y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política subsiste mientras no se asegura la libertad espiritual. El primer trabajo del hombre es reconquistarse”.

Estas letras que emanan no sólo belleza en su composición, sino toda una síntesis de los principios sobre los cuales se debería levantar la nueva comunidad (pensando en que en aquella época se proyectaban cambios radicales en las ideas y formas políticas y culturales), son el resultado de una reflexión profunda que encuentra y entrecruza tres pensamientos:

1.- Libertad. He aquí la Libertad como espíritu e idea central de una época y que entronca con los principales argumentos que constituyen la “Idea de lo Moderno”.

2.- Espíritu. No en tanto metafísica pura, sino como elemento de la comunidad que intenta plasmar en sí y por sí, un proyecto congruente con el valor libertario de un período.

3.- Hombre. Punto central y motivo inicial de las discuciones y evocaciones políticas, filosóficas y sociales.

Bajo esta premisa que nos es entregada por José Martí, procedo, por segunda vez, a remitir a ciertas obras seleccionadas (de las cuales extraeremos determinados puntos que nos parecen más que pertinentes, por no decir, sustanciales) de los desarrollos de los pensamientos de cuatro autores, fuera de Martí, me refiero a: Hobbes, Rosseau, Locke y Bolívar.

Una de los pilares centrales de la obra de J. J. Rosseau es la relación entre la naturaleza y la sociedad, o mejor dicho, de la transición del “Estado natural al Estado civil” como los llama él. Generalmente se le ha designado como aquel defensor de la idea del hombre ingenuo, inocente, gentil por naturaleza, que ha sido degradado por la concupiscencia social. Ahora bien, dentro de lo que el denomina “Estado civil”, existe un hecho que va a determinar el imaginario del autor, el cual es el “Contrato Social” que define como

una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos no obedezca sino así mismo y permanezca tan libre como antes”.

En estas frases, nos deja entrever el problema fundamental de la libertad individual frente a la libertad de la comunidad con el objeto de cristalizar la seguridad como un hecho consustancial al “contrato”. Desde este punto de vista, la transición de un “Estado” a otro, implicaría una evolución desde el instinto a la moralidad con el fin de que la libertad de cada persona se asegurase mediante la unidad de todos. Es así que se podría decir que, en el “Estado” de instinto, el ser humano podría encontrarse en un estado de esclavitud en la medida que sólo fuese presa de sus apetitos, mas con la libertad de tipo civil, la humanidad evoluciona hacia la moralidad, donde la libertad se encontraría en directa relación a la observancia y obediencia de las leyes.

Si bien en ambos autores existe una plena conciencia en torno a las ideas de libertad y hombre, vistos desde el análisis de estas frases, se alejan uno del otro, en la medida que uno entiende la libertad desde lo espiritual, en tanto el otro, desde la estructura social que conforman las leyes exteriores y no las del espíritu.

A lo anterior, podemos agregar un tercer autor, en este caso a Simón Bolívar. En su “Carta de Jamaica”, Bolívar nos entrega una de las partes más ricas y complejas de su comprensión de la realidad latinoamericana (o Americana como le gustaba llamarle a él), emanadas de sus conocimientos directos o de informes que le han llegado.

Su crítica al sistema español, va acompasada de otra hacia lo que serían los nuevos regimenes para nuestros países, de allí que sustenta una posición propia que le valdrán ciertas críticas: el problema de la libertad de los pueblos que están naciendo al mundo y sus conflictos, sólo existe una alternativa, un régimen “mixto”, el cual impidiera a las jóvenes repúblicas convertirse en caudillismos, sociedades libertinas o países autoritarios. Es así que postula al menos unos cuantos temas de interés para todos los pueblos: las disyuntivas de la comunidad, la soberanía, la falta de práctica de los pueblos americanos en el autogobierno, y el más importante, la unión.

Frente a la serie en aseveraciones realizadas en torno a los países de América, podemos apreciar que la gran duda que acerca posiciones de Bolívar a sectores más conservadores es acaso la libertad de organización política, tan duramente conquistada a sangre y fuero, no significaría una banca rota para nuestras sociedades, en la medida que el desorden pudiese instalarse en las noveles repúblicas. Por estas razones se preocupa de establecer ciertas apreciaciones al gobierno y su relación con el pueblo, agregando esta vez, que sólo la unión puede permitir asegurar la libertad y acrecentar y desarrollar un proceso de regeneración que cristalizará en un sistema político propio y adecuado a nuestra realidad.

Un tercer escritor y filósofo en el que nos hemos adentrado para intentar una comprensión del modelo de pensamiento y racionalización moderna es J. Locke. Este, quien surge como una de las estrellas y foco del las concepciones más europeas y avanzadas de su época en cuanto a ideas políticas se refiere, en su texto trabaja algunos alcances, por ser: parte su discurso con el tema de la libertad dentro de la ley, para proseguir con otros como la igualdad natural, la libertad versus la licencia, el castigo al infractor de la ley de modo razonado y razonable, la búsqueda y exigencia de la reparación, el modo ejemplificador, la fe y la confianza, para terminar relacionando estos temas en la discusión sobre la “Estado de naturaleza versus el Estado de guerra”.

En la larga lista de refecciones, Locke nos entrega subyacentes a ellos, una idea en torno a la organización de la sociedad, la justicia y el orden para el aseguramiento de la libertad civil, dado que existe una alta probabilidad de que, por su naturaleza, el ser humano cometa errores, por los cuales podría perder su libertad e incluso la vida, siendo justificados ambos casos. El problema de la liberta en Locke se inserta directamente en los referente a la justcia y la aplicación de las leyes con el fin de resguardar la libertad de todos y la protección de nuestras propias vidas. De alli entonces, que podemos afirmar que esta es otra visión, que camina paralela a las anteriores.

Y por último Hobbes, quien desde su singular escritura, donde podemos observar un minucioso análisis de la naturaleza del ser humano y sus motivaciones, nos entrega una visión general de los problemas a los cuales nos podríamos enfrentar como individuos y, por extensión y dado nuestra unión en sociedad, como organización social. La libertad esta vista como una expresión de nuestra motivación.
Hobbes
Finalmente, deseo afirmar que tras haber leído una pequeña parte de sus textos, el tema e idea de la libertad, en sus diferentes expresiones se encuentra en cada uno de los filósofos y críticos mencionados, constituyendo una de las grandes motivaciones de nuestra sociedad occidental y moderna.

Por
David Maximiliano Bascur Astroza
Tópicos de la cátedra “Modernidad y Ciencias Sociales” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

Durante las últimas semanas me he vuelto hacia la poesía social. Me he sorprendido de lo muy poco conocemos a cerca de nuestra poesía y de la vida y pensamientos de nuestros poetas. Es singular este tipo de literatura, donde se mezclan los clamores líricos de la belleza, del amor, de la oscuridad y pesadumbre, con la efervescencia del progreso, de la esperanza de un nuevo mundo organizado bajo nuevos principios

La verdad, es que me encuentro realizando una investigación sobre un poeta chileno (Domingo Gómez ) de principios del siglo XX, que desarrolla su obra literaria en una época marcada por el entrecruzamiento del “modernismo” y el “vanguardismo”. Sus palabras con respecto al progreso, la civilización, la modernidad, la humanidad, están influidas notoriamente por sus ideas revolucionarias; así también, sus cantos líricos, de piedad, versos cristianos están relacionados con el más profundo espíritu de amor paralelo a ciertas imágenes míticas. En este poeta se mezclan de manera sin igual dos vertientes poéticas opuestas: en la primera, caso en particular, es notorio la unión entre los principios que marcan y caracterizan la naturaleza y la inspiración cristiana. En la segunda, la idea de una humanidad doliente que construye bajo los preceptos de las ideas libertarias, una sociedad justa y fraterna.

Puede ser que se me diga que tanto Adorno como Horkheimer no tratan de forma directa el tema de la poesía, mas si nos detenemos en sus ideas centrales donde exponen que
Prometeo

“El programa del iluminismo consistía en liberar al mundo de la magia. Se proponía, mediante la ciencia, disolver los mitos y confutar la imaginación”

es importantísimo comprender los alcances que tiene dicha afirmación, tendiendo en cuenta que la poesía es magia y mito, saber y expresión de la sociedad.

Cuando se adentran en descubrir los objetivos que tenía el iluminismo en torno al pensamiento, su relación con la sociedad burguesa y la producción económica, etc. tienden a dejar un tanto de lado las expresiones artísticas, expresiones esencialmente humanas, que más que constituir una “superestructura”, son inherentes al ser humano. No por nada, en esta relación, ciencia y arte se encuentran convergiendo.

Desde este acercamiento, podemos decir que el mundo construido por la modernidad bajo el alero de las ciencias y el positivismo, tenía como defecto que olvidaba o negaba una fuente trascendente:
Ícaro
“El mito perece en el iluminismo y la naturaleza en la pura objetividad”

Así mismo, nos es preciso señalar que tanto el “mito” como la “naturaleza” a la cual el iluminismo les da la espalda, arrojándolos al despeñadero, son partes fundamentales de la sociedad occidental, incluso en el día de hoy. Esta necesidad del progreso, llevaría a un absurdo radical

“la autodestrucción del iluminismo”.

Tendiendo en cuenta la fecha en que escriben este texto, como las circunstancias en que realizan dichas reflexiones, no nos parece nada extraño sus conclusiones. Ahora bien, el papel que juegan estas circunstancias, tanto políticas y ético-morales, afectaron la comprensión de lo que se entendía por modernidad e “iluminismo”. Algo parecido ocurrió en la filosofía con los escritos de Albert Camus y otros muchos escritores.

Ahora bien, esta frase tan determinante que
Industrialismo

“La condena natural de los hombres es hoy inseparable del progreso social”

contiene una carga tan negativa, sólo se entiende bajo las ideas que hemos rescatado hasta aquí. Me refiero fundamentalmente a que es durante la época moderna cuando la idea de dominio del mundo se expresa con tanto furor, que llevará a los más absurdos extremos. El progreso social visto de esta forma, nos condujo a un camino cerrado donde, por falta de eso que la magia y los mitos nos entregaban de forma clara y a raudales, se impuso una forma de ver y sentir el mundo, de querer dominarlo, sin conocerlo siquiera. Es este conocimiento primario el que nos puede hacer salir de la encrucijada en que nos ha puesto la modernidad bajo el poder de la ciencia totalitaria y su modo dominador del mundo.

Este modo de conocer sería, tal vez, recurrir un poco a la poesía.

Tópicos de la cátedra “Modernidad y Comunicación” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

El pequeño artículo de blog que estás leyendo, mi estimado lector, ha llegado a ti gracias a una serie de nuevas herramientas tecnológicas, entre las cuales contamos el mismo blog como nuevo canal de comunicación (que al día de hoy, 10 de julio de 2010, este blog llamado “El Arroyo” cuenta con más de 70.000 visitantes virtuales y linkeada en otros sitios como este). ¿De qué otro modo, a costo tan bajo, de una inmediatez sorprendente, con grandes posibilidad de difusión e interacción, podría haber logrado tal grado de divulgación?
Virtualidad
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Cuando nos situamos a discutir acerca de la comunicación como hecho fundamental en el desarrollo de las sociedades de la modernidad y del pensamiento crítico moderno, no podemos ni debemos dejar de lado que, dados ciertos contextos y condicionantes, lo fundamental es el diálogo y la construcción de la interacción.
Comunicación Global

¿Pero qué pasa con estos términos aplicadas a la coyuntura actual, caracterizada por el “pos modernismo”, época compleja, dinámica, vacía, que experimenta una importancia exagerada del símbolo y de la forma, más que del contenido?
La virtualidad que nos permiten las nuevas herramientas genera la posibilidad de gran
difusión de ideas, propuestas simbólicas, corrientes artísticas y un sin fin de elementos, pero a la vez de una enorme desechabilidad de los mismos. Antiguamente, se podía sentir el calor del papel que emanaba aquél libro querido, se ennegrecían los dedos con la tinta del periódico matutino o vespertino, la radio y la televisión intentaban capturar audiencias con más creatividad que recursos económicos. En tanto hoy, el internet y los canales de comunicación masiva que permite (mail, chat, fotolog, facebook, twitter, diarios y televisión virtual, música con capacidad de reproducción infinita, etc.) coloca en entredicho la capacidad de diálogo, pues se ve sobrepasada por la voluminosidad y ultra rapidez que asoman como el centro de atención: no existe capacidad de diálogo entendido como el disfrute del entendimiento, lo que sí nos permitía la modernidad. Incluso, los intelectuales críticos a la situación actual y situados desde un área de observación más que de acción, escriben más para sí que para la comunidad, centro del tema comunicacional y político, a la vez.
No es de sorprenderse entonces que el juicio en torno a las características de la comunicación actual estén relacionadas con las implicancias que tienen para las relaciones sociales e interpersonales, ya sea posibilitándolas, pero a la vez, vaciándolas de contenido.

Retrotraernos un par de siglos atrás, hacia comienzos de 1800 y vislumbrar las ideas principales que dieron forma y estructuraron a las primeras Repúblicas latinoamericanas, entre ellas Chile, resulta más que necesario para comprender la importancia que tuvo y que tienen los procesos escriturales – y particularmente los desarrollos literarios y comunicacionales – en nuestra formación como país. Así mismo, ubicamos a la región latinoamericana como aquella compuesta por ciertos caracteres comunes, idiomas y formas de pensamiento, actividades económicas y procesos de mestizaje más o menos similares. Esto es de suma trascendencia, pues al querer adentrarnos en un problema como la influencia de la escritura, es preciso tener en cuenta las características que esas palabras, esas escrituras, nos muestran.

En primer lugar debo señalar que me sitúo en la vereda que analiza el desarrollo de nuestros países desde la mirada historiográfica, por lo que me acerco a la cuestión de la escritura y los modos de transmisión de ideas y conceptos fundamentales para caracterizar nuestra personalidad como comunidad, país o República, en cuanto proceso histórico y de allí conocer algunas de las razones que nos han motivado a transitar por ciertos caminos; sin embargo, también me acerco a lo ‘latinoamericano’ desde otros puntos, pues si hablamos de escritura, necesariamente debemos rescatar la parte más rica de la creación literaria de nuestras regiones. Hago esta precisión, pues considero necesario plantear un debate que nos guíe por aquellos registros escritos que han influido de forma trascendental en nuestras identidades como comunidades y como regiones geográficas, refiriéndome específicamente a América Latina.

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Mucho se ha hablado durante la última década# acerca de la significación que tiene el “Bicentenario” como hecho simbólico y de trascendencia a nivel social de nuestro país y de los países vecinos, entre ellos Argentina y también México, que han realizado grandes obras de infraestructura e instalado Comisiones Bicentenarios para celebrar los 200 años de independencia de estos países #. En realidad, no es de extrañar que los gobiernos hayan querido dar un sentido mayor a las actividades emprendidas, teniendo en cuenta lo que representa dicha fecha en el plano simbólico y de confirmación de la necesidad de la organización estatal y de su metamorfosis a lo largo de dos centurias.

Bajo estas premisas de celebrar, conmemorar, recordar, homenajear, simbolizar, unir, festejar; nos encontramos nuevamente ante el reflejo de nuestro propio ser. ¿Quiénes somos los latinoamericano?¿quiénes son los y las chilenas? ¿cuáles son nuestras raíces como país “independiente”? Estas preguntas, muy generales por cierto, no pretenden una respuesta fácil o chouvinista, muy propia de nuestras ideosincracias que relacionan de forma directa identidad con patriotismo o, incluso más, como aquel nacionalismo que lleva prendida a su piel la bandera, el himno y la camiseta de su selección nacional. ¡No! Por supuesto que el camino que deseamos recorrer tiene que ver más con descubrirnos a nosotros mismo en nuestros propios lenguajes, abiertos al diálogo, alegres algunos y tristes otros, que nos hablan de selvas y desiertos, desde el norte mexicano a las aguas frías y parajes desolados del sur de la Patagonia. Ahondar, tal vez un poco más, en aquellas literaturas, tan propias de nuestros pueblos, que nos hablan con voces dulces y terribles #.

Son estas contradicciones indelebles, propias de los paisajes con los cuales nos hemos relacionado y los hechos que hemos vivido, los que han ido constituyendo nuestro propio proceso escritural: nuestro ser literario y por lo tanto, las características de nuestras tierras, han sido parte fundamental de la formación y evolución de los pueblos.

En este corto recorrido en torno al discurso escrito, hemos de dejar fuera algunas manifestaciones de este, entre los cuales se encuentran las Constituciones Políticas de las Repúblicas latinoamericanas #. En primer lugar, reconocemos que las Repúblicas modernas, herederas de la tradición revolucionaria francesa de 1789 nacen al mundo actual con el establecimiento de sus Cartas Magnas, algo así como un certificado de nacimiento y prueba de su Independencia política y de sus ansias de establecer un sistema propio. Sin embargo, en este caso en particular, en que la escritura define las características principales de los pueblos, como también sus metas, valores y principios, no podemos dejar de señalar que siendo un instrumento de poder realizado por pequeños grupos, no reflejara más que un reducido núcleo de pensamiento. En segundo lugar, el peso de las Constituciones Políticas en América Latina no se va a imponer, según varios historiadores, hasta entrada la mitad del siglo XIX o incluso después #, por lo que las intenciones de establecer el real sistema político, manifestado por este tipo de Cartas, no va a tener características definidas o definitivas, salvo casos muy particulares, entre ellos el de Chile – producto del aplastamiento del sector liberal y democrático por el conservador y católico-.

Volviendo al tema en cuestión, he de señalar que la palabra escrita – paralelo a nuestra tentación de la sensualidad por la oralidad y la demagogia – ha sido de gran importancia en la vida y desarrollo de los pueblos de América Latina, en la medida que ha supuesto una reflexión interior sobre nuestras cualidades, defectos y desafíos a enfrentar. Así también, las principales preocupaciones, derivadas de las condiciones económico – políticas se han hecho presentes a través de los discursos escritos, adquiriendo con ello un rango de denuncia social y de búsqueda de respuestas a los problemas que aquejan a las jóvenes sociedades #.

De allí que no puedo más que situarme, para el desarrollo de estas ideas, en lo que han sido los grandes escritores de este subcontinente. Desde el siglo XIX, personas como Andrés Bello, Sarmiento y Hostos, han marcado la evolución, no sólo de Chile, sino que se han transformado en figuras señeras para cientos de intelectuales de los países americanos. Sus reflexiones en torno a temas tan variados como las leyes y los códigos, las formas gramaticales y los estudios lingüísticos, la sociabilidad americana, su historia y costumbres, etc. han guiado los procesos políticos de forma indirecta. Aquí me interesa detenerme en un punto especial: la formación de códigos jurídicos propios de las nacientes Repúblicas, emparentados con las tradiciones europeas, y que, en el marco de las ideas que estamos desarrollando, cobran vital importancia, pues son estos códigos y leyes una característica fundamental de nuestros pueblos: la necesidad de que todo esté establecido mediante decretos, pues si no está escrito y regulado de esta forma, pareciera no existir #. Insisto en no hablar de las Constituciones, como ley suprema que dictamina y define los valores y principios bajo los cuales debe encaminarse el país, pues su existencia y aplicabilidad es bastante abstracta, sino de aquellos mandamientos relacionados con la vida cotidiana y que reflejan de una u otra manera la idea de un quienes somos o quienes querríamos ser, pues al manifestar por medio de leyes la realidad del día a día, de los temas de “interés nacional” como suelen llamarlos, nos muestran las intenciones de los pequeños grupos de poder de estas Republicas, preñadas de preocupaciones de diversos sentidos o determinadas por ideas y conceptos religiosos o teñidos de ciertas modas intelectuales, de ansias de progreso o de estancamiento según sea la conveniencia, de intentos de igualarse o diferenciarse de Europa, etc.

Paralelo a lo anterior, se va constituyendo en los países nacidos a la luz del siglo XIX, una necesidad por escribir su propio destino. La gran profusión de obras historiográficas que abundan, responde a un hecho esencial: constituir “la idea” de una República basada en las tradiciones propias de nuestros pueblos. La búsqueda incesante de un modelo propio, de nuestras costumbres e identidades, debe orientar a las sociedades que comienzan su propio camino. Este tipo de literaturas, emparentadas con las que se realizaban en Europa, se distingue en la medida que si bien aplican moldes historiográficos extranjeros, lo hacen mirando la realidad local y latinoamericana. De allí que nos volvamos a preguntar acerca de esta relación entre escritura y sociedad, entre la palabra escrita y el desarrollo de las jóvenes Repúblicas con tradiciones en construcción.

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Y hemos llegado al punto crucial donde se mezclan la discursividad, la expresión, la escritura, las ideas -mejores y más bellas- sobre “Nuestra América” como dijera José Martí, en su obra de hondo calado latinoamericano y de profunda intensión. Este punto es la influencia que nos ha dado nuestra escritura, nuestras propias literaturas regionales, que se han transformado en continentales, sin caer en ese continentalismo patético de rasgos patrioteros, sino en el maravilloso continentalismo que hace gala una Mistral es sus escritos, refiriéndose por medio de los grandes personajes de la historia y la política a lo central de nuestra identidad.

Nos maravillamos al darnos cuenta de lo esencial de la palabra no como una construcción abstracta, sino de un gran peso en nuestra vida diaria. La escritura y su influencia por medio de las ideas educacionales y pedagógicas emprendidas por las y los grandes intelectuales comprometidos con el desarrollo positivo de nuestras sociedades, han prestado una gran preocupación por legar hacia las generaciones futuras lo mejor de ellos mediante la cultura y la rica y noble influencia que esta puede y debe hacer para la formación de verdaderas Repúblicas #. Desde este punto de vista, debemos reconocer que, dado el contexto histórico del nacimiento de nuestros países al mundo moderno (alrededor de 1810), las Repúblicas latinoamericanas tienen una deuda con el pensamiento iluminista que pretendía, por medio de la educación y el progreso, un horizonte más bello y de felicidad para los seres humanos. Este modo de pensar, bajo la mirada atenta de la ilustración, si bien tuvo que enfrentar múltiples obstáculos a lo largo de estos dos siglos, nos ha legado la rica importancia de la escritura, de los libros, de la búsqueda de un literatura que nos proporcione las respuestas a nuestra propia identidad. Los obstáculos fundamentales han sido los problemas económicos, el alto analfabetismo, la poca difusión que ha tenido la cultura escrita … y sin embargo, esta se ha impuesto en nuestras tierras. No por nada, hace apenas unos meses, la hermana República plurinacional de Bolivia celebraba el triunfo de derrotar el analfabetismo, con un ánimo que representaba las mejores aspiraciones de quienes soñaron con estos países y un futuro que les perteneciera.

Periodista: “Esta bien, don Gustavo, lo que no entiendo es todo esto ¿para qué?”.
Gustavo: “… ¿Para qué? ¿Cómo pa’ qué? … pues pa’… pa’ que le sirve a usted la dignidad, ah!? Que esa palabra no existe … o qué … ¿o no la usan ya en televisión? … ¿Cómo pa’ que? Pa’ la Dignidad, ¡hombre! ¡Pa’ la Dignidad Nuestra!”.

La estrategia del Caracol de Sergio Cabrera.

¿Qué es la Modernidad? según Reinhart Koselleck: “Modernidad” en Futuro Pasado.

Profesor D. Maximiliano Bascur Astroza

En torno a la pregunta: ¿qué es la política?

Mapa conceptual sonbre la relación entre comunicación y sociedad:

He vuelto…  y con mucha y más energía para este año 2010 …

Durante estos primeros meses han sucedido varias cosas: terremotos, cambio de gobierno, proyectos “Bicentenarios”,  etc.; por lo que dado la importancia de la catástrofe a nivel nacional producida por el terremoto ( 8.8 escala Rigther) del 27 de febrero, comenzaremos viendo un video atingente al tema de las ciencias de la Tierra: sismología, vulcanología, geofísica y tantas otras disciplinas que nos pueden ayudar a comprender lo sucedido y estimular algunas hipótesis para explicar dichos acontecimientos y cómo poder prevenirlos algún día. También, y debemos decirlo, esta entrada y el documental que encontrarás más abajo lleva como título el nombre de un libro del gran escritor Jules Verne (Julio Verne): es un pequeño homenaje y un punto de entrada a los estudios que tan rigurosamente están llevando a cabo cientos de científicos.  Sin embargo, algo que me preocupa es que la concentración de estudios y experimentos científicos están en los llamados países desarrollados, quedando a un lado otros, como Chile, al cual le resulta imprescindible estar a la vanguardia en las propuestas de modelos de estudios en el campo de las ciencias terrestres y astrofísicas, dado su configuración geográfica nacional (este será uno de los tantos temas que abordaremos durante este año) y de estas en el siglo XXI. 

Así que, con muchas ganas, aquí vamos !!!

 

P.d: este es la primera parte (10 min.) del documental, por lo que, si te interesa, podés ver todas las partes en youtube.com buscándolo como “viaje al centro de la tierra documental”.

Atte.

Profesor D. Maximliano Bascur Astroza

Ajusticiamiento del Dictador Diego Portales

¿Y qué había bajo el bronce entre 1848 y 1910?

Al principio, explosiones sociales. Estallidos políticos. Combates fratricidas. Rebelión armada de las provincias productoras contra el autoritario centralismo mercantil de Santiago. Alianza entre empresarios mineros, peones y artesanos en el norte, y entre cosecheros, artesanos e indígenas en el sur. Igualitarios contra la tiranía, guerras civiles, batallas sangrientas, entre 1848 y 1859. Chile entero en erupción contra la tiranía autocrática y filo-inglesa de Manuel Montt (desde 1832, el régimen mercantil de Santiago había firmado siete tratados de libre comercio con las grandes potencias industriales del norte). Sin embargo, una vez más, el ejército de la capital derrotó a las tropas ciudadanas de las clases productoras de provincia.

Después del incendio, las elites empresariales regionales, doblegadas, vencidas, temerosas incluso de sus peligrosos aliados populares, emigraron a Santiago. Intentaron -y lograron- entrar al Congreso Nacional, hasta allí monopolizado por los pelucones. Era el año 1862. El Presidente José Joaquín Prieto, bonachón, anunció la aparición de la “fusión liberal-conservadora”. Los enemigos de ayer se hermanaban, se reconciliaban, se amaban, y bebieron champagne francés en los salones del flamante Club de la Unión, fundado expresamente para eso. Luego, al unísono, levantaron palacios mercantiles aquí y allí. En las calles Dieciocho, Ejército, Alameda, Almirante Latorre, Cienfuegos, etc. Y aquí y allí, en sus salones afrancesados, decidieron convertir Santiago en otro París. Y transformaron el cerro Huelén en el Pequeño Trianon santiaguino. Y expulsaron sin asco de la “ciudad culta” a los rotos de la “ciudad bárbara”, tarea sucia que encargaron al intendente (liberal) Benjamín Vicuña Mackenna.

Señoras y señores: había nacido la elegante oligarquía chilena. “Las elites unidas -oraban entonces- jamás serán vencidas”. Y celebraron una tertulia tras otra. Se iluminaron los palacios, y fue entonces cuando sus mujeres se convirtieron en “reinas de salón”. Hábito social que los obligó a todos -para inspirarse- a viajar periódicamente a París, a nutrirse de modernidad, ilustración, libertad, arte. Y sobre todo, de ópera. Era la arcadia suprema del coloso estatal portaliano. Chile triunfante, mirándose en los espejos de Versalles. O en los del Barrio Latino. Aristocracia pura, caballeros.

Pero, quien siembra, cosecha. En la década de 1870 se agotaron los minerales de cobre de alta ley. El peso chileno –basado sobre todo en la plata– perdió en poco tiempo la mitad de su valor de cambio al producirse la desmonetización mundial de ese metal, decretada por Inglaterra y Alemania. Aun para la misma “aristocracia”, las monedas de oro -controladas por las casas comerciales extranjeras- se volvieran escasas. El precio mundial del trigo inició un descenso a largo plazo. La mecanización de las faenas productivas se detuvo. La romería a París, también. Fue necesario de nuevo contratar inquilinos, explotar peones, reducir salarios, ocupar la fueza de trabajo femenina y aun la de los niños, mientras silbaba sobre ellos el látigo emplomado de la inflación. Y hacia 1885, la oligarquía descubrió con espanto que su cuota de ganancia se estaba secando sin remedio, mientras las compañías comerciales extranjeras controlaban desde arriba la economía del país. Y lo curioso fue que el Estado, en medio de esa crisis, comenzó a llenarse de oro al aplicar un impuesto pagadero en ese metal a las exportaciones de salitre, y al contratar empréstitos en la banca extranjera. Y, claro, pensaron: ¿por qué el Estado Portaliano se enriquece y la Oligarquía Portaliana no? ¿No era conyugalmente justo que el oro del uno se derramara también en los famélicos bolsillos de la otra? ¿Por qué no? ¿No era la oligarquía refundida la dueña exclusiva del Estado? ¿Quién se opondría a ese acto supremo de justicia doméstica?

Para sorpresa de todos, hubo alguien que se opuso: el “liberal” José Manuel Balmaceda. Ocurrió que este político -que tenía más sentido de nación que otros– pensó que el dinero del Estado era de todos los chilenos, y que no era justo que ese dinero fuera administrado por los bancos privados (oligárquicos), que, obviamente, especulaban y lucraban con él. Porque, en ese tiempo, no existía ni un Banco Central ni un Banco del Estado. Balmaceda pensó que, en el interés nacional, era indispensable crear un Banco del Estado, cortando así la espita que trasvasijaba el áureo líquido estatal en las sedientas gargantas de los banqueros chilenos. Ocurría que casi el 60% de los diputados tenían intereses bancarios, mientras el 80% de los senadores eran directores o grandes accionistas de las sociedades bancarias. Pues, ante el grave deterioro de su renta “productiva”, la oligarquía chilena se volcó ansiosamente a la “especulación” bursátil y bancaria. O sea: a ordeñar el Estado. Por eso, cuando Balmaceda elaboró un proyecto de ley para crear un Banco del Estado, la oligarquía bancaria en pleno –y por tanto el Congreso Nacional en masa– se alzó contra Balmaceda. Sin importar si eran liberales o no. Y tomaron las armas. Y provocaron una sangrienta guerra civil. Y murieron, otra vez, miles de rotos (pues, cuando en Chile pelean los ricos, mueren los pobres).

Naturalmente, los historiadores oficiosos han declamado a coro que la guerra civil se debió a un impasse técnico entre el Ejecutivo y el Legislativo, al violar Balmaceda la Constitución cuando retrasó el envío de la Ley de Presupuestos… ¡Pamplinas!

Y de nuevo, como en 1829, el ejército mercenario de los mercaderes (ahora banqueros) venció en 1891 al ejército constitucional de la nación. Horrorizado por lo que eso significaba, Balmaceda, político honesto, se suicidó.

Eliminado el obstáculo, la oligarquía se apropió del Estado en profundidad. Para todos los efectos. Y lo defendió contra cualquiera que se opusiera a ello, sobre todo, contra los trabajadores y los rotos. Solícito, el Ejército Mercantil masacró a la clase popular en 1890, 1903, 1905, 1906, 1907, 1919, 1921, 1924… Impotente, la clase popular entró en putrefacción progresiva en la pocilga de los conventillos. Alcoholizada, prostituida, raquítica, sifilítica, tísica. Y, claro, pronto alcanzó la tasa de mortalidad infantil más alta del mundo. Y la Hacienda Pública, saqueada, sin impuestos directos que la nutrieran, sin recursos (el salitre entró en crisis), cayó en bancarrota en 1922. Y no pudo pagar los sueldos de los profesores y, sobre todo, de la oficialidad del Ejército…

El coloso moribundo

El coloso estatal levantado a hachazos y fusilazos entre 1829 y 1833 llegó pues a 1910 disparando todavía en todas direcciones. Mejor dicho, disparando contra los mismos de siempre: productores, trabajadores, demócratas, socialistas, anarquistas… Trayendo en su vientre el resquemor de cinco guerras civiles y catorce matanzas de adversarios políticos. Con su sangre económica infestada por más de cien compañías comerciales extranjeras que controlaban, sin excepción, todos sus glóbulos rojos. Con treinta bancos nacionales ensartados como sanguijuelas en el erario nacional. Con las Fuerzas Armadas de la nación en formación de batalla contra el bajo pueblo. Con una oligarquía desempresarializada y parlamentarizada hundida en el fondo del desprestigio. Con miles de conventillos hirviendo en pobreza, tifus, disentería, etc. mientras sus dueños (los “rentistas urbanos”) llenaban su sucias billeteras en un inútil afán de siutiquería. Y todo sostenido, únicamente, sobre la punta de las bayonetas…

Bajo sus descoloridos bronces, el coloso estatal de 1833 llegó a 1910 corroído hasta el alma por un cáncer social, político, cultural y económico. O sea: moribundo.

¿Qué debía hacer la ciudadanía ante un coloso estatal roído por sus propias entrañas?//LND

(1) El detalle de esta operación en G.Salazar: Mercaderes, empresarios y capitalistas. Chile, siglo XIX (Santiago, 2009. Editorial Sudamericana), pp. 253-295.

(2) Sobre estos fusilamientos: G.Salazar: Construcción de Estado en Chile, 1800-1837 (Santiago, 2006. Editorial Sudamericana), pp. 381-403.

Gabriel Salazar, Premio nacional de Historia, desarrolla la corriente de Historia Social

Recordando que nos acercamos rápidamente a los 200 años de la fundación del Estado de Chile, copiamos un texto de Gabriel Salazar del domingo 20 de diciembre de 2009, publicada en el diario La Nación Domingo, en torno a la construcción del Estado a lo largo de estas dos centurias, para ir abriendo una discución que apunte a desmitologizarlo.

Atte.

D. Maximiliano Bascur Astroza,
Profesor.

Mitología y Estado

Cuando para provocar el nacimiento de un Estado se niega y se mata a los padres legítimos (la soberanía ciudadana), entonces ese Estado, para vivir, quedará obligado a fabricar su legitimidad, a mentir su origen, a magnificar lo que pretende o aparenta ser. Y por ende, a mitologizarse a sí mismo. Lo que implica, por supuesto, heroificar a los sicarios que perpetraron el asesinato de la paternidad soberana. Pero ninguna de esas “obligaciones” es políticamente limpia, porque ninguna es un acto de transparencia, un resplandor de verdades o un diálogo entre amigos, sino un tortuoso juego de biombos y un crepitar de humos fatuos destinados a tapar lo que no puede mostrarse. A olvidar lo que no puede recordarse. Y esto es, exactamente, lo que los actuales sociólogos del Estado llaman “política de legitimación tardía”.

Por eso, cuando un Estado va por la historia sobrecargado de mitos, plagado de estatuas rampantes, convertido en un jurásico coloso estatal, es conveniente entrar en sospecha. Y obligatorio mirar radiológicamente bajo su piel. Es como todo ciudadano chileno debería mirar el colosal Estado construido entre 1829 y 1833 por los vencedores en la sangrienta batalla de Lircay (cuando un ejército mercenario improvisado por el patriciado mercantil santiaguino derrotó al ejército ciudadano que había ganado la guerra de la Independencia). Ese coloso político ha sido sacralizado como un modelo arquetípico y un ejemplo cívico sin parangón en América Latina. Como prototipo cenital de orden público, de respeto a la ley, de probidad gubernamental, de capacidad para desarrollar la economía del país, etc. Razón por la que se le ha esculpido en bronce como un helénico Carro Alegórico que lleva, como alado centauro, al astuto mercader-ministro Diego Portales, como antorcha olímpica las rojas espadas de los generales Joaquín Prieto y Manuel Bulnes, como guía délfica la pluma impoluta de Andrés Bello, las bolsas millonarias de Agustín Edwards Ossandón y Matías Cousiño, las togas poco amigas de Manuel Montt y Antonio Varas, etc.

Y detrás, en procesión devota y creyente, un tropel de historiadores oficiosos: Diego Barros Arana, Rafael Sotomayor Valdés, Francisco Antonio Encina, Alberto Edwards Vives, Jaime Eyzaguirre, Gonzalo Vial Correa, etc. Todos, sin excepción, polifónicamente, cantando loas y letanías. Estribillos patrióticos. Grandezas del pasado. Moralejas para niños. Y más atrás, murgas y comparsas de políticos en boga, entonando la misma versaina mitológica -sin equivocarse ni una vez–, sólo que a toda voz (para que escuchen los sufragantes), porque necesitan presentarse como legítimos herederos de todos los laureles de la patria. Y al final, a tropezones, uno que otro dictadorzuelo balbuceante, con sus dedos (ya que no sus espadas) ensangrentados.

Sin duda, es cívicamente saludable develar lo que oculta bajo su bronce ese tropel

¿Qué había, entre 1830 y 1850, detrás del humo fatuo de la mitología?

Si se destapan los bronces y se acera la mirada histórico-social, aparecen, en sucesión, oscuras escenas de sótano y bambalina. Cuadros sombríos, de traición, rabia y sepulcro. El traspatio tenebroso de los héroes. La tragicomedia de la Patria. Enuméreselas:

1) Diego Portales ganando mañosamente para su compañía mercantil el monopolio nacional del tabaco, destruyendo con apoyo armado el gremio completo de los “plantadores”, los “sigarreros” (fabricantes de cigarros) y los “estanquilleros” (vendedores minoristas) de esos productos. Fallando en el compromiso de pagar la deuda externa contraída en Londres por O’Higgins. Quebrando en toda regla. Forzando al Estado a resarcir la pérdidas de su compañía quebrada. Atrayéndose la ira general de los liberales y de la clase artesanal y popular. (1)

2) El mismo mercader reuniendo fondos para comprar la conciencia del retirado general Prieto y de su primo hermano Manuel Bulnes, a objeto de organizar un ejército mercenario y dar un golpe de Estado contra los gobiernos democrático-liberales de los generales Ramón Freire y Francisco Antonio Pinto.

3) El general Prieto tendiendo una trampa a los oficiales del Ejército vencedor en la batalla de Ochagavía, traicionando el armisticio que él mismo forzó, asaltando la capital, ordenando matar a hachazos a los oficiales prisioneros en Lircay.

4) El ministro Portales dando de baja sin pensión a toda la oficialidad mayor del ejército ciudadano que conquistó la Independencia, dejándoles en exclusión y miseria. Intentando fusilar al general Freire. Deportándolo al no poder fusilarlo.

5) El ministro Portales diseñando jaulas de hierro para encerrar a los presidiarios (peones y rotos) que repararían el camino Santiago-Valparaíso (el del comercio). Los mercaderes extranjeros condenando asqueados esa política.

6) El ministro Portales (respaldados por los generales Prieto y Bulnes) ordenando fusilar opositores en el norte y en el sur del país. Provocando la histeria general del vecindario de Curicó por el fusilamiento de numerosos jóvenes opositores al régimen. (2)

7) El ministro Mariano Egaña redactando obsecuentemente “leyes secretas”, para permitir a Portales actuar “ejecutivamente” contra sus opositores.

8) Emergencia de múltiples motines y sublevaciones (al menos siete entre 1830 y 1837) de artesanos, milicianos y militares contra el régimen dictatorial instalado desde Lircay. El último de ellos (de la guarnición estacionada en Quillota), terminó con el fusilamiento de Portales. Todos los oficiales de los regimientos amotinados, en un documento público, señalaron que lo hacían en función de su fe democrática y su rechazo a la tiranía.

9) Los oficiales demócratas que se rebelaron en Quillota fueron descuartizados salvajemente, colocándose sus brazos, piernas y cabezas en la punta de grandes picas, para escarnio de los pueblos. Han sido presentados a la posteridad no como luchadores por la libertad, sino como ejemplos de traición y felonía.

10) El gobierno de Joaquín Prieto implementando una guerra impopular contra la Confederación Perú-Boliviana, para conquistar un mercado virreinal que nunca se había podido controlar durante la colonia. La victoria de Yungay aseguró para Chile ese mercado, pero cuando ya no valía nada, mientras el enorme mercado del Pacífico, descuidado por esa campaña, cayó bajo poder de los ingleses (con la ayuda de O’Higgins y de los propios mercaderes chilenos)

11) Los mercaderes extranjeros invadiendo el país y dominando todo el comercio exterior (cabotaje, exportaciones de cobre, plata, trigo y harinas, importaciones de todo tipo). Provocando con eso el vaciamiento total del sistema monetario nacional (basado en monedas de oro y plata), induciendo a los patrones a pagar a sus trabajadores en abusivas fichas de cuero o papel.

12) Aparición de masivas hambrunas a lo largo del país, sobre todo a fines de la década de 1830. Miles de hombres, mujeres y niños muriendo de hambre en las calles de la ciudad, en los cerros, en las playas. Mientras los hacendados y mercaderes ganaban millones exportando trigo, harina, cueros, sebo, ganado.

13) Proliferación de bandas peonales asaltando haciendas, saqueando pueblos y ciudades, en compensación por la falta de trabajo remunerado en las haciendas, minas y ciudades (no había desarrollo industrial). Al interior de Chillán y en los cordones transversales surgieron nidos de bandoleros, que la policía de entonces no pudo nunca exterminar.

14) La ira social creciendo por abajo, en todas partes. A punto de explotar.

A alguien se le ocurrió rescatar este discurso, pronunciado hace 40 años por Cantinflas, supuestamente ante la Organización de Naciones Unidas, en una película en la cual él hacía el papel de embajador.

Este fue el mismo filósofo de aquella célebre y crucial pregunta, formulada justo antes de sentarse a jugar dominó.
“¿Vamos a jugar como caballeros ó como lo que somos?”

Este es un excelente homenaje, a un hombre sensible y lleno de sano humor que nos legó MEXICO, a todos sus hermanos latinoamericanos…

¡ GRACIAS MARIO MORENO,

POR TODO LO QUE NOS DISTE !

disfrútenlo

“Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados.

Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.

Señores Representantes:
Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad.
Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo.

La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que dado el singular caso, que queda en sólo un voto.

El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado.
Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: por un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados.

Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza.

¡Háganme el favor!…

¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad,
sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.
El que les habla, su amigo… yo… no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta).
Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones:

Primera, porque, repito que no se sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones;

Segunda, estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados ( los paises comunistas) son desastrosos (voces de protesta de parte de los Colorados);

¡y Tercera!… porque los procedimientos de los Verdes ( Los Estados Unidos ) tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes).

Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles.
Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas.

Para mí todas las ideas son respetables aunque sean ” ideítas” o “ideotas” aunque no esté de acuerdo con ellas.
Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor (señala), o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos.

Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña.
¿Ustedes creen que eso está bien?

Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien.
Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz” (aplausos).

Así me gusta… no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda (risas).

Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en
máquinas, en autómatas.

Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios
países?

Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirle que se den la forma de gobierno que más les convenga.

¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto?

No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta)

¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás!- los Colorados se levantan para salir de la Asamblea-.
¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos?

Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento.
Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos… todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo?

Siéntese (va y toma agua y hace gárgaras, pero se da cuenta que es Vodka).
Y ahora, mis queridos colegas Verdes,¿ustedes qué dijeron?:

“Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero.

Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento.

Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.

El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju … y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?,

¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos.

Pero esta aspiración no será posible sino hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social.

Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.

Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica… pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos).

Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional.

Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorios, sino como seres humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.

Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada.

Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia.

Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos.

Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones:

“Amaos… amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”….
He dicho…”.

Cantautor

Su funeral simbólico se realizará el día sábado 5 de diciembre

Santiago, 26 de noviembre de 2009

Hace 36 años el 18 de Septiembre de 1973 Joan Jara, la compañera de Víctor debió sepultarlo de forma casi clandestina, acompañada sólo por 2 personas.

El 4 de Junio del presente año, Víctor Jara fue exhumado en presencia de Joan y sus hijas Amanda y Manuela, para trasladarlo posteriormente al Instituto Médico legal con el fin de realizar los peritajes correspondientes a la investigación de su asesinato.

Hoy queremos comunicar que Víctor será devuelto a su familia, la que junto a la Fundación Víctor Jara ha querido acoger el deseo manifestado por muchísimas personas y organizaciones sociales de realizar el funeral de nuestro querido Víctor y acompañarlo hasta el lugar del Cementerio General donde quedará definitivamente.

Víctor permanecerá dos días en la fundación que lleva su nombre para que su querido pueblo pueda despedirlo.

Las puertas de la fundación serán abiertas el próximo Jueves 3 de Diciembre a las 12.00 horas y se mantendrán así ininterrumpidamente hasta las 10.00 horas del Sábado 5, hora en la que partiremos caminando al Cementerio General.

El asesinato de Víctor Jara continúa impune. Nuestra exigencia de Verdad y Justicia se reafirma con el dolor que ha significado remover su tumba.

Demandamos verdad y justicia para el caso de Víctor Jara, como también para cada uno de los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de nuestro país.

El brutal asesinato de Víctor no ha impedido que su legado y ejemplo de vida trasciendan. Víctor sigue viviendo en el corazón de su pueblo.

Fundación Víctor Jara

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

A mis hermanas y hermanos, amigas y amigos.

Maxi

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